Sobre el libro
Padres e hijos, publicada por Iván Turguénev en 1862, introduce en la literatura mundial el término y el personaje del nihilista, a través de Evgueni Bazárov, estudiante de medicina con convicciones radicales. Bazárov niega todo valor a las tradiciones, el arte, el amor romántico, cualquier forma de sentimiento no fundado en la utilidad material. Acompaña a su amigo Arkadi Kirsánov en visita a los padres de este, donde su filosofía entra en colisión frontal con los representantes de la generación liberal y romántica de los años cuarenta.
Temáticas y significado
Lo que ha vuelto inagotable a Padres e hijos es que Turguénev no da la razón a nadie enteramente. Bazárov es sincero, valiente, intelectualmente riguroso —y su encuentro con Anna Odintsova, de quien se enamora contra sus propios principios, revela que el nihilismo no resiste la realidad de sus propios afectos. Pavel Kirsánov defiende valores liberales que son honestos pero que no tienen ningún asidero sobre los problemas reales de la Rusia de la proemancipación. La novela fue atacada desde la izquierda como caricatura del nihilismo y desde la derecha como apología —lo que sugiere que Turguénev alcanzó la exactitud que buscaba.
¿Por qué leerlo hoy?
Padres e hijos es una novela muy breve para lo que consigue para lo que consigue: en doscientas páginas, Turguénev retrata a una generación rusa en un momento de transformación histórica mayor, analiza dos visiones incompatibles del mundo, y hace morir a su personaje más vivo de una infección accidental mientras atiende a unos campesinos. La muerte de Bazárov no es punitiva: es simplemente la muerte de un hombre que trabajaba sin precauciones.