Sobre el libro
Don Quijote de la Mancha, publicada en dos partes en 1605 y 1615, surgió cuando Cervantes atravesaba dificultades económicas y llevaba meses encarcelado en Sevilla por irregularidades en su trabajo como recaudador de impuestos. Alonso Quijano, hidalgo manchego de mediana edad, ha leído tantos libros de caballerías que decide convertirse en caballero andante bajo el nombre de don Quijote y salir a corregir los males del mundo. A su lado, Sancho Panza encarna un pragmatismo que a menudo resulta más lúcido que el idealismo de su amo.
Temáticas y significado
La originalidad de Cervantes no reside únicamente en la parodia del género caballeresco, sino en la construcción de dos modos de interpretar la realidad que se cuestionan mutuamente a lo largo de toda la obra. Don Quijote transforma los molinos en gigantes porque su sistema de valores exige que los gigantes existan. En la segunda parte, los personajes han leído la primera y debaten su veracidad: una conciencia metaficcional insólita para su época que anticipa debates que la teoría literaria no formalizaría hasta el siglo XX.
¿Por qué leerlo hoy?
La pregunta que plantea Don Quijote —si merece la pena defender unos ideales que el mundo no comparte— sigue siendo tan incómoda como en 1605. Cervantes no ofrece una respuesta consoladora: la lucidez final del protagonista, cuando reniega de su locura en el lecho de muerte, no se presenta como una victoria de la razón sino como una pérdida. Esta ambigüedad moral, que ha desconcertado a lectores y críticos durante cuatro siglos, es lo que mantiene la novela viva en cualquier relectura.