Sobre el libro
Los Miserables, publicada en 1862 en cinco volúmenes, es uno de los proyectos novelísticos más ambiciosos del siglo XIX. Jean Valjean, condenado a diecinueve años de trabajos forzados por robar un pan, sale de presidio transformado por el encuentro con el obispo Myriel, que en lugar de denunciarlo le regala sus candelabros de plata. Este gesto inaugural de gracia gratuita estructura toda la novela: Valjean pasa las décadas siguientes intentando merecer esa confianza en un Estado cuya lógica implacable encarna el inspector Javert.
Temáticas y significado
Hugo intercala en la ficción digresiones considerables —sobre las alcantarillas de París, sobre la batalla de Waterloo, sobre el argot de los suburbios— que constituyen la argumentación política del libro. Al mostrar lo que París esconde bajo su superficie, Hugo demuestra que la miseria no es un accidente moral sino una infraestructura. La trayectoria de Javert, personaje de coherencia ideológica absoluta que se descubre incapaz de sobrevivir a su propia contradicción, es el análisis más fino de la novela: la ley sin gracia produce inevitablemente su propio callejón sin salida.
¿Por qué leerlo hoy?
Las adaptaciones de Los Miserables retienen la trama emocional evacuando precisamente lo que hace específica la obra de Hugo: la tesis de que la sociedad produce activamente a sus delincuentes al negarles las condiciones de una vida humana. Leer la novela completa, incluidas las digresiones, es leer uno de los alegatos más documentados del siglo XIX sobre lo que hoy llamaríamos justicia estructural.