Sobre el libro
Crimen y castigo, publicada en El Mensajero ruso en 1866, fue escrita por Dostoievski en un plazo impuesto por sus deudas de juego. Raskólnikov, estudiante de San Petersburgo que vive en un cuartucho sórdido, ha desarrollado una teoría según la cual los hombres superiores tienen el derecho de traspasar la ley moral ordinaria si su acción sirve un fin mayor. Pone su teoría a prueba asesinando a una usurera, y mata también accidentalmente a la hermanastra de aquella. La novela sigue las semanas posteriores, dominadas no por la persecución policial sino por la desintegración psicológica de Raskólnikov.
Temáticas y significado
Lo que interesa a Dostoievski no es si Raskólnikov será capturado —el inspector Porfiri sabe muy pronto quién es el asesino— sino demostrar que la teoría que hizo posible el crimen no sobrevive a su ejecución. Raskólnikov descubre que no es un hombre superior: la reacción de su cuerpo y su espíritu tras el asesinato le prueba que no está más allá de la conciencia moral. Lo que Dostoievski examina son las consecuencias humanas de las ideologías nihilistas y utilitaristas que circulaban en la Rusia de los años sesenta.
¿Por qué leerlo hoy?
Crimen y castigo no necesita del contexto de la Rusia zarista para funcionar. El mecanismo central —un individuo que se convence de una excepción a la ley moral y descubre que esa convicción no resiste el encuentro con lo real— es suficientemente general para aplicarse a situaciones muy distintas. Lo que Dostoievski captó es que el problema no es el acto sino la estructura cognitiva que lo hace posible.