Sobre el libro
La Odisea, atribuida a Homero y compuesta probablemente después de La Ilíada, narra el regreso de Ulises desde Troya a Ítaca en diez años, a través de las aventuras con el Cíclope Polifemo, la maga Circe, las Sirenas, Escila y Caribdis, el descenso a los Infiernos, y finalmente la llegada clandestina a Ítaca, donde ciento veinte pretendientes ocupan su casa cortejando a su mujer Penélope. En paralelo, su hijo Telémaco parte en busca de noticias de su padre bajo la guía de Atenea.
Temáticas y significado
La Odisea es frecuentemente leída como novela de aventuras, pero es también una meditación sobre la identidad y sobre lo que el tiempo hace a los individuos y a las relaciones. Ulises regresa a Ítaca disfrazado, y debe ser reconocido: por su hijo, por su nodriza, por su perro moribundo, y finalmente por Penélope —que lo identifica a través del secreto del lecho conyugal que él mismo construyó en un olivo vivo—. Ese reconocimiento progresivo dice algo preciso sobre lo que es la identidad: algo que debe ser demostrado y no simplemente declarado.
¿Por qué leerlo hoy?
La Odisea es uno de los textos fundadores del relato del regreso, de lo que significa volver a un lugar y unas relaciones que han continuado sin uno. La pregunta de si Ulises puede recuperar la Ítaca que dejó —si ese regreso es posible o si veinte años de ausencia crean un abismo irreductible— está planteada con una precisión que Joyce retomó en Ulises y que la literatura del retorno no ha dejado de explorar.