Sobre el libro
El túnel, publicada en 1948 y la única novela que Ernesto Sabato consideró plenamente lograda, es un texto de ciento treinta páginas narrado por Juan Pablo Castel, pintor que ha asesinado a María Iribarne y que en su relato intenta explicar el encadenamiento de razonamientos que lo llevó a ese acto. Desde la primera frase el lector sabe que el narrador es un asesino; lo que sigue es el intento de convencer de que el crimen tenía una lógica interna que, desde dentro de la mente de Castel, era inevitable.
Temáticas y significado
Sabato construye a Castel como un hombre de inteligencia elevada y capacidad nula para el contacto real con otros. Su obsesión por María Iribarne no deriva de conocerla sino de una mirada que ella dirige a un detalle de uno de sus cuadros. El resto de la novela es la demostración de que esa proyección estaba equivocada, pero la tragedia no es que María no sea quien Castel imagina, sino que Castel no tiene ningún otro mecanismo para relacionarse con las personas salvo esa proyección total.
¿Por qué leerlo hoy?
El túnel es un libro sobre el solipsismo antes de que esa palabra circulara fuera de los textos filosóficos. La incapacidad de Castel para salir de su propio sistema interpretativo, para aceptar que la realidad del otro no se pliega a su lectura, es un problema que la psicología cognitiva contemporánea describiría con otros términos pero que Sabato diagnosticó desde la ficción con notable precisión.