Sobre el libro
El retrato de Dorian Gray, publicado en Lippincott's Monthly Magazine en 1890 y en volumen en 1891, es la única novela de Oscar Wilde. Dorian Gray, joven de belleza destacado, desea que su retrato envejezca en su lugar —su deseo se cumple—. El cuadro va acumulando los signos de la corrupción moral de Dorian mientras su rostro permanece liso. Dorian, liberado de las consecuencias visibles de sus actos, se hunde en una vida de hedonismo sin restricciones que destruye todo lo que toca.
Temáticas y significado
Wilde construye una novela de tesis resistiéndose al mismo tiempo a la tesis. El prólogo, añadido en 1891, proclama la inutilidad moral del arte. La propia novela es una demostración de lo contrario: El retrato de Dorian Gray es una parábola sobre las consecuencias del hedonismo moral, estructurada como novela gótica con un pacto fáustico en el centro. Esta paradoja —una novela esteticista que funciona como novela moral— es deliberada: Wilde quería que el texto pudiera leerse tanto como apología de la belleza como advertencia sobre sus límites.
¿Por qué leerlo hoy?
El retrato de Dorian Gray puede leerse como un análisis de lo que produce la impunidad aparente: Dorian no sufre visiblemente las consecuencias de sus actos, lo que le permite repetirlos. La relación entre la responsabilidad y la conciencia de las propias consecuencias —el hecho de que Dorian esconda el cuadro precisamente porque no puede soportar ver lo que se ha convertido— es lo que constituye la dimensión moral real de la novela, por detrás de los decorados esteticistas.